miércoles, 22 de julio de 2015

CASA DE DUENDES Primera parte (I/II);

RETROSPECTIVA DE LA CIUDAD SAN JOSÉ DE CÚCUTA.

Leonardo Yotuhel Díaz Güechá.[1]
     1Abogado, Universidad Libre Cúcuta, Especialista en Gerencia de la Informática Universidad Remington Cúcuta, Candidato a Magister en Educación Universidad Simón Bolívar, Docente del Programa de Derecho Universidad Simón Bolívar extensión Cúcuta, Miembro del Grupo Decofron, coordinador semillero holístico. Email: Autor responsable de la correspondencia: l.diaz01@unisimonbolivar.edu.co

Resumen;
El presente documento pretende aproximar al lector a la historia de los pueblos latinoamericanos en la época colonial, en especial la formación como ciudad de San José de Cúcuta desde su inicio. Mostrado literariamente sus personajes históricos, la arquitectura, las costumbres, acontecimientos y su desarrollo socio económico así como sus leyes de fundación, para ellos utilizamos el relato cronológico y tomamos como escenario la conmemoración del día del cuerpo logístico y administrativo del ejército nacional colombiano.


En el marco de la conmemoración del día del cuerpo logístico y administrativo del Ejercito Nacional, en especial el comandante del batallón A.S.P.C. N° 30 Guasimales”, Teniente Coronel Samir Yesid Urazan Garcia[2], quien hace la invitación para participar como orador en el tema de la historia del General Francisco de Paula Santander, “el cucuteño” fundador de la República[3] padre de la logística militar. Para ello el firmante propone fundamentar el discurso en el tema histórico de la ciudad como cuna-arraigó del hombre de la leyes, General Francisco de Paula Santander y su desarrollo cultural desde lo socioeconómico.

La ciudad de San José de Cúcuta, al igual que otras ciudades colombianas y latinoamericanas, inician su formación de manera natural e ingenua, dando respuesta a las necesidades de los administradores y de los administrados, fundamentado en el desarrollo cultural de los pueblos, implicando esto un auge de apropiación del entorno, orientado principalmente por la religión, la economía, la violencia y las orientaciones políticas, de los administradores: Esto durante el siglo XVIII. Dichas apropiaciones se realizaron sin la intervención de expertos en el tema, aún más se atreve a firmar la historia que se hizo a pulso, a corazonadas, sin estudios que contemplaran el rigor académico necesario para tal fin. Así las cosas se dan las aproximaciones para el nacimiento de la ciudad de San José de Cúcuta, el día 17 de junio de 1733, y al final fue creada por la ley 25 de 1910.[4]

Es muy común escuchar al ciudadano de a pie en sus tertulias interminables de la historia de su ciudad natal, que en su juventud disfruto mucho más de la ciudad qué lo qué ahora lo hace, expresando “esta ciudad era más divertida, más interesante, más culta…”. Esta comparación del ayer y del hoy debe ser escuchada y analizada desde el contexto real y no en la fantasía del hablante pues caeríamos en el aquel relato mágico de Garcia Márquez[5] con su macondo, por ello es necesario diferenciar los ambientes (ayer-hoy), los ritmos de crecimiento económico, las costumbres, la recreación, la única religión impartida, y la aplicación tallada de la urbanidad de Carreño por nuestros ancestros. Entonces la pregunta es; el ciudadano de la Cúcuta de ayer se divertía más que los de ahora? El ciudadano de la Cúcuta de ayer gozaba de mayores oportunidades para su desarrollo cultural?, pues una de las respuestas podría ser que el ciudadano de ayer desarrollo formas ingeniosas como para divertirse y aprovechar las oportunidades al máximo que se le presentaba en los diferentes contextos, aunque ilimitados escenarios como: bailes con tiple, coplas y palmadas, en contra respuesta que los ciudadanos del hoy conocen muchas canciones extranjeras y poco sabor de lo nuestro. En sus orígenes, San José de Cúcuta estaba poblado por la esencia indigenista, representada por CUCUTA principal cacique que tenía dominio sobre los territorios comprendidos entre los ríos Táchira, Zulia y Pamplonita, GUAIMARAL, de origen guajiro, hijo del cacique MARA. Este último ejercicio sus dominios por los lados del lago de Maracaibo, GUAIMARAL, recibió del cacique CUCUTA sus dominios en calidad de hijo adoptivo puesto que el jefe estaba muy anciano, CINERA, famoso jefe de la tribus belicosas que habitaban las riberas del rio Sulasquilla, sito que corresponde a Salazar de las Palmas y Arboledas. ZULIA, india distinguida, GUAIMARAL y ZULIA se unieron en lucha y amor carnal en defensa de sus territorios que llegarían hasta Pamplona, quienes se concentraban en bohíos, con sus dichos, expresiones, comportamientos y costumbres mescla del arraigo entre colonos y conquistadores sin dejar de lado la familia y el ambiente natural del valle del Pamplonita.

El aporte bravío de la comunidad indígena habitantes del valle de Cúcuta, refiriéndonos además a los indios, Chitareros y Motilones sumando el acervo español, se agrega el de los ciudadanos italianos y alemanes. Este mestizaje, dado en un suelo cálido y quebrado geográficamente puesto que el económico gozaba de buena salud, origino al prototipo de cucuteño fornido, inteligente, recursivo, combativo, risueño, tomador de pelo, con temperamento egocentrista, con sentido de pertenencia y como decían los griegos sentido de ciudadano, imitándolo hasta en su mayoría de raza blanca, hidalgo y adicto al pulimento del espíritu sano y un bagaje cultural amplio, pero sobre todo amor por su terruño.

Por eso un aspecto importante desde el origen de la ciudad de San José de Cúcuta, es el conocimiento y la valoración de su propia cultura, pues permite reconocer su identidad y firme proyección hacia el futuro, que será superable cuando se invierta en valores que proyecten la educación entre los jóvenes para así amar la ciudad.

Citando al historiador Rafael Eduardo Ángel quien describe en el libro titulado “historia de Cúcuta[6] manifiesta que los indio motilones “cabeza rapadas"Motilones bravos" actualmente llamados más propiamente barí, "Motilones mansos" actualmente llamados más propiamente yukpa, tribu guerrera, enrevesada ante el sometimiento durante las fases de la conquista española.

La ciudad de San José de Cúcuta, en el trascurrir aproximado de dos siglos fue escenario de progreso, estancamientos y de nefastas decisiones que llevaron al traste lo anterior, pero fueron las políticas socioeconómicas – las rutas del comercio - que marcaron el derrotero de la ciudad, así como en su momento lo fue el oriente.

El establecimiento político administrativo de la Grita alrededor del año 1567 y de la municipalidad de Salazar de las Palmas en el año 1583, trazo la frontera con los motilones, mientras que la antigua provincia de Pamplona seguía concentrando el poder de la administración y sitio logístico estratégico para aquellos incipientes expedicionarios, mientras que la tierra de la provincia de Ocaña se afianzaba como la ruta del comercio por el navegable rio magdalena y la ciudad hoy venezolana de Mérida, siendo San Cristóbal el mediador geográfico de la ruta comercial.

El coraje y rebeldía de los indios motilones que se reflejaban en las luchas sangrientas para no ser colonizados y la suma de los ataques que ellos hacían a los asentamientos de los blancos, eran la fuente primordial por el cual no se fraguaba totalmente el asentamiento de parte y parte, ya que el dominio territorial implicaría tener el dominio sobre el corredor de comunicación con las costas del océano atlántico y al caribe, específicamente las ciudades costeras de Santa Marta, Cartagena de Indias, y mágico lago de Maracaibo. Al cual nos referiremos en otro documento. Convirtiendo la población de San Faustino en el fuerte de lucha del motilón en su Norte y Salazar de las Palmas en el Occidente.

El origen de Cúcuta se remonta hasta las “leyes de indias”[7] ya que estos pueblos o poblaciones como bien tengan a denominarlos no tenían la organización exigente para una municipalidad, la cual debería contar con gobierno propio y la representación del común o de la “cosa pública”[8], nuestra población nace entonces de un asentamiento precolombino el cual lo da en dejación Miguel Tieal, entonces tomado por Sebastián Lorenzo a encomienda en 1550 de Pedro Ursúa. Para entonces la administración de estos asentamientos que recibían el nombre “reducciones”. Reducciones limitadas a un ejido de una lengua de largo de tierra donde podían cultivar y pastar el ganado o los animales domesticados sin dejarlo confundir con las propiedades de los otros y de los otros españoles, haciendo una comunidad de aguas, tierras de entradas y salidas. Administrada a través del cacique, del clero doctrinante, de un protector o procurador español.

La rebeldía y hostilidad demostrada incansablemente por los indios motilones del asentamiento de Cúcuta lo que hoy conocemos con el nombre del barrio San Luis en contra de aquellos blancos sumado a la vez a los intereses económicos ya marcados para la fecha fueron el detónate o la excusa perfecta para que los últimos mencionados alzaran su voz y solicitaran la creación de una nueva parroquia a la cual le dieran el nombre  de nuestro patrono San José.

La dama pamplonesa Doña Juna Rangel de Cuellar dono de sus haberes 782 hectáreas en el llamado sitio Guasimal, mediante acto solemne de estancia mayor, realizado mediante escritura pública ante el alcalde ordinario mayor de Pamplona, don Juan Antonio de Villamizar y Pinedo en el año de 1733 el día 17 de junio, acto realizado en su casa del sitio Tonchala, firmada la escritura de donación los testigos aceptaron por sí y en nombre de los demás vecinos suscribiéndose a la escritura.

Posterior al acto solemne se dieron otros como el otorgamiento del contrato de poder al abogado de la Real Audiencia de Santa Fe[9] para elevar dicha solicitud de levantamiento y creación de la parroquia ante la autoridad competente, a su vez se obligó a los vecinos que con su peculio se construyera la iglesia y congrua del cura. Así las cosas el cabildo de Pamplona manifestó que ciertamente aprobaba la nueva parroquia.

Tramite que concluyeron al otorgar licencia e arzobispo de Santa Fe, llamado Monseñor Alvarez de Quiñonez Claudio, en noviembre 13 de 1734 bajo el nombre Parroquia de San José del Guasimal.

La arquitectura de ciudad podía reflejarse en la iglesia de arcones de madera y paredes levantadas en barro embutido, cubierta en madera, dotada de tres puertas cuya principal contenía un cerrojo y llave, alrededor de ella se demarco la plaza, las calles, los lotes a mediana estancia y los ejidos del pueblo convirtiéndola en el epicentro económico social y cultural , donde los trabajos forzados de los esclavos para su construcción y los trabajos del campo para el sostenimiento  de sus habitantes y el comercio con los vecinos coloreaban el cuadro de la aldea naciente.

La vida comercial la daba el cacao, las perlas, la caña entre otros bienes naturales, durante el siglo XVIII este progreso considerable llevo a convertirla en la más prospera de las poblaciones de los valles del Zulia y Pamplonita. Junto a ella se creó la vice parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Cúcuta, con la finalidad de satisfacer las necesidades espirituales de esa parte del valle, esta dos parroquia sin proponérselo se ataron en el destino del nombre de Cúcuta.

Pero estas no eran estáticas en sus aspiraciones, tanto que las llevo a obtener del rey español Carlo IV el título de “villa” otorgada en cedulas Reales datas el 18 de Mayo de 1792. Denominado a San José como “muy noble, valerosa y leal villa” y a la del Rosario “noble, fiel y valerosa villa”.

Transcurrido casi el año en abril 21 de 1793, quien ejercía como teniente de corregido del Pamplona don Juan Antonio Villamizar Peña en comisión del señor virrey de Santafé otorga a los vecinos de la parroquia de San José el título de “muy noble, valerosa y lea villa de san José de Guasimal”. Pregonado entonces  agrito y a son de caja en la plaza.

Posteriormente se estableció la renta, se reconocen los linderos de la jurisdicción, se nombra el 4 de marzo de 1793 a don Felipe Antonio De Armas, como maestro de escuela siendo el primero en este ejercicio, asignándole un sueldo de $12,50 mensual, dinero recogido entre los habitantes, de igual manera el corregidor de Pamplona don Juan Antonio Villamizar Peña, nombre como cabildantes a los caballeros que se le consideraba dignos, honorables, cívicos, morales y con al todo sentido de ciudadanía, lógico es que entre ellos no podían ser nombrados quien tuviera deudas, ni causas criminales. Cuanto añoramos este pasó de la historia. Estos distinguidos caballeros fueron; Luis Igacio Santander, primer presidente del cabildo, Ignacio Rovira, quien una vez se recibe el nombre de real villa de San José de Cúcuta en al año 1792 será nombrado como el primer alcalde, Antonio María Ramírez, Pedro Felipe Machado, Mateo Vezga, salvador de Colmenares. Quienes luego de su nombramiento y posesión, elevaron a Cúcuta a la categoría de municipio el día 6 de mayo de 1793. Mencionando a las autoridades gubernamentales debemos mencionar el nombre de don Andrés Quintero como gobernador interino y en propiedad a don Francisco Sorzano.

Tomando como referencia la obra “pasado y presente de la ciudad” del autor don Antonio Garcia Herreros pg. 27 la ciudad ha tomado varios nombres entre ellos;

Desde 1733 a 1792 recibió el nombre de Aldea.
Desde 1792 a 1824 recibió el nombre de Villa.
Desde 1824 a 1850 recibió el nombre de Cantón.
Desde 1850 a 1855 capital de provincia de Santander.
Desde 1855 a 1857 recibió el nombre nuevamente de Cantón.
Desde 1857 a 1886 recibió el nombre de Capital del municipio de Cúcuta.
Desde 1886 a 1908 recibió el nombre de capital de la provincia de Cúcuta.
Desde 1908 a 1910 recibió el nombre de capital del departamento de Cúcuta.
Desde 1910 hasta hoy recibió el nombre de capital del departamento Norte de Santander.

En nuestra Villa del Rosario nace el General Francisco de Paula Santander, en una casa grande con amplios corredores el día 2 de abril de 1792, descendiente de don Juan Agustín Santander y doña Manuela Omaña, aprende sus primeras letras en su casa, y luego pasa a la ciudad de Bogotá, como alumno del colegio San Bartolomé, luego se convierte en profesional militar sirviendo con desinterés a su patria Colombia. Muriendo en el 6 de mayo de 1840.

Una página de la historia muestra la fecha 6 de mayo de 1821 cuando se reúne el congreso en el templo histórico de villa del rosario de Cúcuta, este congreso ratifica la ley de Angosturas de 1819 la cual disponía “la unión de las repúblicas de Venezuela y Nueva Granada, en una sola con el nombre de República de Colombia, nombrando como presiden a Simón Bolívar y como Vicepresidente a Francisco de Paula Santander.

Luego de las luchas indígenas, de los reconocimientos legales del Rey de España, de la independencia y fundación de Cúcuta, el 18 de Mayo de 1875 se enluta esta ciudad a causa del terremoto, que sucede a eso de las once y cuarto de la mañana, tumbando literalmente la ciudad, dejando solo un manto de polvo y escombros, pero aun así surge nuevamente al ciudad de Cúcuta como el ave fénix.

Tal vez todo ello llevo a que en Cúcuta, pudiéramos vivir según comenta don Carlos Jácome, el primer vehículo de ruedas traído por Domingo Díaz, y el primer automóvil marca Ford de denominación “tres patadas”, que trajo don Enrique Raffo el 19 de agosto de 1912. El primer teléfono que se instaló en Colombia en el año 1890 a don José María Polanco. La primera refinería que se conocía en Suramérica en 1910 por el general Virgilio Barco Martínez. La primera planta eléctrica que se conoció en el país instalada en 1907 a don Augusto Duplat. Ver el aterrizaje en la copa de los árboles de un cerezo, cerca de la cancha de futbol del colegio Provincial de San José el 16 de marzo de 1923 vuelo Cúcuta – Pamplona por don Camilo Daza, bueno no sin antes recordarles que el 2 de noviembre de 1922 ya había realizado el vuelo a Cúcuta de ahí que nuestro aeropuerto lleve su nombre. El ferrocarril de Cúcuta, llegado a la ciudad el día 6 de febrero de 1887, el cual llego a contaba con tres líneas; 1. La norte con una extensión de 60 kilómetros de Cúcuta a puerto Santander. 2. La línea sur con 43 kilómetros iba hasta el diamante, vía hacia pamplona. 3. La frontera con 16 kilómetros de la estación hasta la frontera con Venezuela, frente a San Antonio del Táchira. Además con un tranvía que recorría la estación terminal del transporte hasta el puente de San Rafael en tres kilómetros. Pasamos también la vergonzosa guerra de los 1000 días, el cucuteño se dio la tarea de organizar el campo del comercio y la de industria esto con la monta de la primera industria de bebida a base de malta denominada “cervecería Santander” en el año 1912, y para el año 1929 aparece la cervecería nueva de Cúcuta que dio origen a Bavaria S.A... Surge también Fósforos de don Virgilio Barco Martínez en 1912, la fábrica de loza fundada por Wilfredo Arocha, Ildefonso Bellozo y Meliton Angulo, quienes utilizaban el caolín extraído del cerro tasajero. La fábrica de cemento en 1919 de don Francisco Antonio Entrena y la colaboración de don Meliton Añez, con el nombre de San José de Cúcuta. La fábrica de Hilados y Tejidos, organizada por Pedro Felipe Lara la cual paso a Medellín convirtiéndolo en la capital textilera de Colombia. Ahora no podemos dejar de mencionar para concluir y tomarlos en un nuevo espacio a los benefactores de la ciudad como fueron los esposos Andressen Briceño, Juan Atalaya, Francisco de Paula Andrade, Rudesindo Soto, Dr. Erasmo Meoz y los notables intelectuales Eduardo Cote Lamus, Jorge Gaitán Duran, Rafael Espinosa, Ofelia Villamizar, Augusto Ramírez Villamizar, Manuel Grillo Martínez, Enrique Pardo Farelo, por mencionar alguno de ellos.


Conclusión;

Indiscutiblemente conocer la historia de los pueblos nos lleva a comprender el devenir de ellos, el saber cómo rescatar el ser ciudad, valorar el legado que nos ha dejado los antepasados, la construcción y reconstrucción de la esencia de ciudadano.



Referencias

-       DIAZ GUECHA Leonardo Yotuhel. Docente del Programa de Derecho, Universidad Simón Bolívar extensión Cúcuta, Miembro del Grupo Decofron, coordinador del semillero Holístico.


-       CACUA PARADA Antonio, Academia de historia de Norte de Santander, empresa Colombiana de Petróleos, 1990.

-       OTERO MUÑOZ Gustavo, Hombres y ciudades: antología del paisaje, de las letras y de los hombres de Colombia, pg. 300, 1948.



-       BOIX (1841). Recopilación de las leyes de los reinos de las indias. Madrid. Impresor y librero, calle de carretas, numero 8.

-       MACI Angel, 1848. La república de Cicerón, traducción al castellano por Don Antonio Perez y Gracia. Madrid. Página 151.

-       “pasado y presente de la ciudad” del autor don Antonio Garcia Herreros pg. 27.




[1] DIAZ GUECHA Leonardo Yotuhel. Docente del Programa de Derecho, Universidad Simón Bolívar extensión Cúcuta, Miembro del Grupo Decofron, coordinador del semillero Holístico.
[3] CACUA PARADA Antonio, Academia de historia de Norte de Santander, empresa Colombiana de Petróleos, 1990.
[4] OTERO MUÑOZ Gustavo, Hombres y ciudades: antología del paisaje, de las letras y de los hombres de Colombia, pg. 300, 1948.
[7] BOIX (1841). Recopilación de las leyes de los reinos de las indias. Madrid. Impresor y librero, calle de carretas, numero 8.
[8] MACI Angel, 1848. La república de Cicerón, traducción al castellano por Don Antonio Perez y Gracia. Madrid. Página 151.
[9] La Audiencia y Cancillería Real de Santafé (o Santa Fe) fue el máximo tribunal de la Corona española sobre el territorio del Nuevo Reino de Granada. Tuvo sede en Santafé. Hasta la constitución del Virreinato de Nueva Granada, su territorio jurisdiccional pertenecía administrativamente al Virreinato del Perú.
Fue creada en 1549. En su origen, se encargó a esta Real Audiencia administrar y pacificar el territorio; sin embargo, entre 1564 hasta1717, poseyó un presidente al que se le otorgaron funciones gubernativas.











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